Guns and Roses: Vive y deja morir

Guns and Roses: Vive y deja morir

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Por: Mario Vásquez Cohello

Después de la andanada de furibundas críticas –muchas con razón– que recibió Axl Rose, líder fundador de Guns and Roses, en su gira europea, el escepticismo de los fanáticos se mezclaba con alegría y optimismo de volver a ver los ‘gunners’ en acción, y la banda no defraudó.

Live and Let Die, canción emblemática compuesta por el ex Beatle Paul McCartney, es uno de los covers que suele tocar Guns and Roses en sus presentaciones en vivo, y posiblemente puede contener el aquí y el ahora de una de las bandas de rock más importantes del mundo. Y ello en virtud de que los ‘gunners’ y de manera especial Axl Rose, habían sido blanco de críticas por la voz del mítico cantante, que dejaba para el olvido su actual gira, después de que fuera el frotman más importante de la escena del hard rock mundial. No obstante, los fanáticos peruanos –y de otros países– llenaron todas las instalaciones del Estadio de la Universidad de San Marcos, la Decana de América, para ser testigos de la tercera visita de «la banda de rock más peligrosa del planeta.»

Días antes al 08 de octubre (fecha del concierto), los seguidores de la banda ya acampaban en las inmediaciones del estadio para tomar las mejores ubicaciones, siendo una atinada medida de los organizadores, que las puertas se abran con muchas horas de anticipación para un ingreso ordenado y tranquilo.

Llamó la atención que muchas personas llegaran con sus hijos, varios de ellos de muy corta edad y otros como Gustavo que invitó a su hijo Piero de 16 años, para presenciar su primer concierto de una mega banda de rock.

Siendo así, a las 9:10 minutos de la noche, unas impresionantes pantallas con motivos robóticos y temática con alusión al nombre de la banda, deba paso a los primeros acordes de Duff para escuchar los tonos de It’s So Easy, los riffs de Slash y la voz y presencia de Axl.

El estallido del público no se hizo esperar y acompañaron con saltos y cantos toda la letra de la canción, para continuar con Mr. Browstone, ambas del Appetite for Destruction.

El set list de los ‘gunners’ hacía un repaso, también, por Chinese Democracy, donde Better fue un termómetro para entender por dónde iba la voz de Axl, ya que dicha canción ofrece cambios de voz agudos por graves. Y hay que insistir en que los años no pasan en vano para cualquiera, y el vocalista de los Guns es sabedor de ello, pero supo mantener una regularidad vocal, por más de tres horas en su canto, acompañado de esfuerzos que hacía para mantener una adecuada respiración mientras cantaba, y vaya que lo logró.

Cabe resaltar que, al famoso vocalista, de manera especial, se le vio contento. Axl sonreía en muchos momentos del show mientras miraba al público y respondía a los saludos de sus fans más acérrimos, como lo hizo Slash, entregado por completo a tocar la guitarra, pues no hacía más que mandar tonadas y riffs con disparos directos al corazón.

Sorprendió escuchar un tema de Velvet Revolver, el sonido hard core de Double Talkin’ Jive o el speed metal de Reckless Life, que para este articulista es uno de sus temas favoritos del Guns and lifes.

Welcome to the jungle y Live and let die, fueron puntos altos de mucha energía por parte de la banda, y otra de entrega por parte de los fanáticos, que no paraban de grabar desde sus celulares mientras cantaban y saltaban a los acordes de Rocket Queen o You could be mine.

Habiendo transcurrido dos horas de presentación, aún quedaba una buena dosis de adrenalina hasta que sonaron los acordes de Estranged y de Civil War, cuya letra nos debe permitir reflexionar sobre la necesidad de ponerle fin a todo tipo de guerra, como la que ocurre en Europa oriental, y hay que destacar que la bandera de Ucrania estuvo en ambos lados del escenario flameando en la parte alta y dando a entender la solidaridad de la banda con ese pueblo, que se enfrenta con Rusia.

Sweet child o mine y November rain siempre serán temas amados por los fans que se entregaron por completo, dejando la voz en cada canción o cuando acompañaron los coros de Knockin’ on Heaven’s Door, para que la banda hiciese un breve receso y volviera con más energía para entonar temas como Nightrain, Coma, Patience o Don’t Cry.

La parte final fue para Paradise City, que provocó el estallido total del estadio, acompañado de gritos, saltos, bengalas y pogos interminables como si recién empezara el show.

Axl volvió a regalar su micro al público, como lo hace desde más de treinta años y los fans devolvieron aplausos, palabras de agradecimiento y un coro que repetía una y otra vez Guns and Roses. Es muy probable que los ‘gunners’ vuelvan a girar por el mundo, mientras los fans los volverán a esperar para vivir y dejar morir.

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