Los maestros del cajón

Los  maestros  del cajón

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Por: César Vásquez Cohello

Hace unos años en un estudio de grabación estaba tocando un grupo peruano de jazz que incluía el cajón entre sus instrumentos. El sonido del cajón llamó la atención de uno de los presentes y pidió que paren la música; empezó a mirarlo detenidamente y preguntó de dónde salía ese sonido. Quien estaba tocando le mostró las palmas de sus manos y le dijo: “de acá”.

En el mes que se celebra el Día del Cajón Peruano repasaremos algunos nombres de quienes, por muchos años con su brillante ejecución y estilo, han hecho que este instrumento de percusión suene y suene hasta convertirlo en parte de nuestra identidad y cultura.

Los primeros ejecutantes del cajón que mencionan los entendidos se hicieron conocidos en los barrios, en las jaranas criollas y también en grabaciones hacia la primera mitad del siglo pasado. Uno de ellos fue Francisco Monserrate, quien para muchos es considerado uno de los mejores cajoneadores de la historia. Tan es así que el sello discográfico El Virrey aseguró sus manos en 100 mil soles de oro. Por esa época también destacó Víctor “Gancho” Arciniega de quien se dice introdujo el cajón en el vals. Otro notable exponente fue Arístides Ramírez, quien hizo sonar su cajón en el destacado grupo criollo Fiesta Criolla. Sin olvidar mencionar a Reynaldo “Canano” Barrenechea ya en la mitad del siglo. Los géneros musicales que por ese entonces incluía el cajón eran principalmente vals, polka, tondero y marinera.

Una de esas reuniones de antaño en las famosas quintas, en que las Cajón Peruano empezó a ser el protagonistas.

Con la aparición de la música afroperuana en la década del 50’ el cajón —y por ende sus ejecutantes— toma más protagonismo. Podemos destacar a Ronaldo Campos, director-fundador de Perú Negro. Carlos “Caitro” Soto, compositor del famoso Toro mata, que acompañara por varios años a Chabuca Granda. Otro maestro del cajón, sin duda alguna, es Julio “Chocolate” Algendones —el protagonista de la anécdota contada líneas arriba—, quien se robaba el show en las presentaciones del grupo Perújazz y al que le hicieron un documental llamado “Las manos de Dios”. También debemos mencionar a Eusebio Sirio “Pititi”, notable bailarín y que también integró Perú Negro.

Una nueva generación de cajoneadores empiezan a destacar en la década del 90’ y podemos mencionar a Juan Medrano Cotito, músico por muchos años de Susana Baca y actualmente en la agrupación Novalima. Leonardo “Gigio” Parodi, quien no solo ha acompañado a Eva Ayllón varios años, sino que además, es uno de los cajoneadores más solicitados por distintos cantantes y agrupaciones. María del Carmen Dongo, aparte de su calidad para tocar el cajón, demostrada a lo largo de su carrera artística incluyendo sus presentaciones con Tania Libertad y Eva Ayllón, fue la promotora para que nuestro instrumento de bandera sea considerado Patrimonio Cultural de la Nación. Y cómo no dejar de mencionar a Rafael Santa Cruz, tal vez el abanderado de esta generación, creador del Festival Internacional del Cajón Peruano y uno de los grandes difusores de la cultura afroperuana.

Y cómo dice la canción La voz del cajón: “Cada golpe que tañe el cajón, va directo al corazón, y es el ritmo del cajoneador, que enajena la razón”. A todos ellos, a los que no han sido nombrados, a los que vendrán, nuestro sincero homenaje.

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