Al alumno con cariño

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Por: Isabel Obando Palomino

En la antigua Grecia un profesor era considerado como un mentor, quien desarrollaba funciones profesionales y psicosociales con su protegido o alumno. El término mentor se inspira del personaje Méntor, introducido en la Odisea de Homero. Méntor fue amigo de Odiseo, quién le dejó como responsabilidad la protección y educación de su hijo Telémaco mientras estaba en la guerra de Troya.

Según relata la historia, la enseñanza de Méntor deja confuso e inseguro a Telémaco a la hora de enfrentar a los pretendientes de Penélope, su madre. Atenas, diosa de la sabiduría, tomando la forma de Méntor guía a Telémaco hacia la victoria junto a su padre, el cual ya había regresado de su viaje. Gracias a esta intervención de esta diosa se le atribuye a los mentores fuente de sabiduría. En este sentido, el profesor debe ser una personificación de Atenas, quien con su sabiduría sepa guiar a su alumno.

Ambas ideas de profesor coinciden en dos cosas: el rol del profesor se refiere al desarrollo de las funciones académicas mientras que el ser del profesor se refiere a al desarrollo de las funciones psicosociales basadas en la confianza y los lazos interpersonales los cuales ayudan a trabajar el crecimiento personal, la identidad, la autoestima y la autoeficiencia del alumno (Regins & Kram, 2007). Sin embargo, las instituciones educativas insisten en tomar como prioridad el rol del profesor y dejan de lado el ser del profesor, creando un desequilibrio en estas dos dimensiones.

Imagen 1. Percepción de estudiantes de buenos y malos profesores.

Percepción de buenos y malos profesores

En el año 2015, Raufelder realizó una investigación cuantitativa en las escuelas secundarias de Brandenburg (Alemania), basada en encuestas hechas a los estudiantes en donde las preguntas estaban orientadas hacia la percepción de buenos y malos profesores. El autor concluye que las características que se le atribuye a un buen profesor son: consideración individual, simpatía, empatía, variedad y flexibilidad durante la clase, humor y motivación. Mientras que las características que se le atribuye a un mal profesor son: agresividad, injusticia, antipatía, desinterés e indiferencia, enseñanza centrada (enfoque en libros de texto), enseñanza incomprensible y falta de asertividad.

En la Imagen 1 se aprecia que la mayoría de las cualidades de un buen y mal profesor están dentro de la dimensión ser, dando a entender que desde la perspectiva del estudiante es más importante la relación personal con el docente que la parte académica.

La importancia de una buena calidad educativa radica en la relación directa que tiene con el desarrollo y progreso de un país. Si bien incluye factores como infraestructura, financiamiento y procesos, el docente es vital en referencia a su calidad de enseñanza. Invertir en educación es fundamental dado que es una herramienta para reducir la pobreza, mejorar la salud y la estabilidad económica (Banco mundial, 2022).

En Perú ha aumentado el porcentaje respecto al PBI en inversión en educación, sin embargo, sigue siendo bajo comparado a los países Singapur y Corea del Sur, los cuales obtienen los primeros puestos en la prueba PISA (estudio de la OCDE que mide el rendimiento académico en ciencias, matemáticas y comprensión lectora), mientras que Perú en todos los años que ha participado ha ocupado los últimos puestos en las tres áreas evaluadas.

Imagen 2. Gasto en educación como porcentaje del PBI / Puestos y puntaje PISA en lectura

A finalizar todos los niveles educativos, aquellos docentes que tienen el equilibrio de ambas dimensiones, son los que perduran en la memoria de sus estudiantes. Una clase de matemática con consejos de vida o una clase de ética con enseñanzas hindúes pueden traspasar las cuatro paredes del salón y ser lecciones inmortalizadas en nuestra historia.

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Referencias:

  • Raufelder, D., Nitsche, L., Breitmeyer, S., Keßler, S., Herrmann, E., & Regner, N. (2016). Students’ perception of “good” and “bad” teachers-results of a qualitative thematic analysis with german adolescents. International Journal of Educational Research, 75, 31-44. doi:10.1016/j.ijer.2015.11.004
  • Kram, K. E. (1985). Mentoring at work. Glenview, IL:Scott, Foresman.
  • Regins, B. R., & Kram, K. E. (2007). The roots and meaning of mentoring. In B. R. Ragins, & K. E. Kram (Eds), The handbook of mentoring at work: theory, practice and research (pp. 3-16). Los Angeles, CA: Sage

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