Entre pizarras y ordenadores

Entre  pizarras y ordenadores

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Por: Melva La Torre

La labor del maestro es difícil e importante en tanto se encarga de moldear las mentes de las futuras generaciones, más aún en tiempos de pandemia en que tuvieron que adaptarse para poder cumplir sus metas.

Durante la cuarentena obligatoria se evidenció las dificultades que atravesaban los estudiantes. La falta de equipos, el poco manejo de las TIC’s, lo difícil que era adaptarse a la modalidad remota, pero muy poco se habló de los obstáculos por los cuales los docentes tenían que pasar durante ese tránsito.

Adaptación

Con la cuarentena todos los centros educativos tuvieron que cerrar sus puertas. La virtualidad que poco se había desarrollado en el sector educativo peruano se convirtió en la principal herramienta de los docentes.
Así como existen grandes diferencias entre aprender en un salón de clases y frente a una pantalla, también las hay en el ámbito de la enseñanza. Además de la implementación de ‘Aprendo en Casa’, los contenidos de clases necesitaban un cambio para que el alumno pudiera aprender tanto como fuera posible.

Es necesario admitir que muchos educadores no estaban familiarizados con las herramientas digitales. Fue un cambio drástico para el sistema educativo, pero era la única salida en cuarenta y todo un reto para los maestros. El conocimiento del entorno digital por parte un buen número de docentes era muy pobre y fue la primera valla en el proceso de enseñanza.

Según el Ministerio de Educación, en 2019 el 55% de docentes no poseían habilidades para usar las tecnologías digitales en el aula. El uso de plataformas como Zoom, Google Meet, Classroom y muchas otras más eran conceptos totalmente nuevos. Pese a ello, supieron salir adelante, a costa de una sucesión de prueba y error que duró casi todo el año escolar.

La modalidad remota hizo que la carga de trabajo para el educador aumentara de manera considerable. Si bien antes de la pandemia los maestros tenían que hacer horas adicionales de trabajo para poder desarrollar el material didáctico, ahora el contenido debía adaptarse al entorno virtual, nuevas herramientas, nuevo aprendizaje.

Por otro lado, la atención a los estudiantes se extendió más allá de horario escolar, así como la atención a los padres. La permanente comunicación a través de los chats y llamadas invadió su tiempo en familia.

Luego del encierro

El estudiante de hoy no es el mismo que el de hace cuatro años. La virtualidad, la pandemia y la crisis que ha atravesado nuestro país afectó su desarrollo cognitivo, social y emocional. El docente no puede enseñar como antes, es consciente que los procesos de adaptación de su enseñanza continúan.

La virtualidad no desaparecerá, aunque la crisis sanitaria termine, porque los avances que trajo consigo aún se mantendrán vigentes. Es ahí donde el docente tiene que compaginar lo digital con lo tradicional y sacar provecho a ambos para que pueda ayudar al alumno a desempeñarse mejor. Como todo proceso toma tiempo y es así como se aprecia el esfuerzo del maestro para sacar lo mejor de una situación compleja.

El trabajo de un profesor nunca ha sido sencillo y mucho menos ahora, no solo por el tiempo y esfuerzo dedicado. Hoy se encuentra en un proceso de adaptación de enseñanza para poder formar a nuevas generaciones que se están desarrollando en un contexto de caos y complicación como lo son la crisis política y económica. Por ello es justo homenajearlos en su día: ¡Feliz día del maestro peruano!

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