Eliana Vásquez Colichón: La voz propia de la Poesía

Eliana Vásquez Colichón: La voz propia de la Poesía

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Por: Mario Vásquez Cohello

“Soy docente, poeta, escritora, defensora de los derechos de las mujeres y difusora de las obras literarias de las mujeres. Esa soy”.

 ¿Cuándo o en qué momento nace la poesía en ti?

Creo que nace en mí desde muy pequeña, aunque no tenía conciencia que ello era poesía, sin embargo, es en la universidad y en la participación de algunos talleres. Descubro que la poesía tenía un fin, y desde ese momento me dedico a escribir poesía.

¿Solo haces poesía?

No, también hago guiones para el teatro y me he desarrollado en la creación de monólogos y dirección de obras teatrales, pero confieso que la poesía es mi género preferido.

¿Cuál ha sido la influencia que has recibido en la poesía?

Debo decir que tengo muchas influencias, por ejemplo, la obra de César Vallejo es fundamental, la poesía de Elvira Ordoñez de la generación del 50, y a nivel hispanoamericano subrayo la obra de Mario Benedetti, Delmira Agustini, Jorge Luis Borges, Julio Ramón Ribeyro, Julio Cortázar, entre otros que me fascinan mucho.

No obstante, debo agregar que no tengo la influencia de un poema y de un poeta particular, porque ese no es el sentir de la literatura sino la creación de una voz propia, y creo que lo que hacemos las poetas es transitar ese camino hacia la voz propia.

La presencia de Blanca Varela y Magda Portal ¿significarían hitos en la poesía peruana?

A nivel histórica definitivamente sí. Por ejemplo, Magda Portal no era valorada en su tiempo, sino que hay un reconocimiento póstumo por la obra que hoy valoramos y apreciamos. En el caso de Blanca Varela si tuvo mayor reconocimiento, aunque siempre supo mantener un perfil bajo.

Por lo mismo hay que subrayar, dice Eliana, que eventos de poesía femenina y su posterior reconocimiento eran impensables hasta hace diez años y por ende la pregunta: ¿qué ha hecho posible este viraje hacia las obras de las poetas? qué no desde el Perú?

Yo creo que se debe a un trabajo incansable de las mujeres para ocupar el lugar que nos merecemos en la poesía, porque no nos han regalado nada y todo ha sido logrado en base a nuestro esfuerzo. Muchas mujeres publican solas (hace 30 años las editoriales no trabajaban con poetas mujeres), y publicar es producto de un trabajo incansable de la palabra, donde se necesita releer muchísimo lo que escribes. 

Eliana, tu primer poemario se titula Columna vertebral (2001), ¿qué es aquello que caracteriza a ese poemario?

Tiene tres ejes: lo erótico, lo tanático y lo intimista. Aunque Marco Aurelio Denegri, destacó en una entrevista que tenía un perfil más erótico. Valga decir que me tomó siete años escribir ese poemario.

Siendo así ¿es correcto decir que Columna vertebral fue escrito desde una perspectiva personal?

Sí, pero con muchos juegos literarios también. Y es conveniente recordar que literatura es igual a ficción. Hay mucho de personal, pero también hay mucho de creación.

Octavio Paz decía que la poesía nos ayuda a soportar la vida ¿es así de difícil?

Estoy de acuerdo. La vida no es fácil para nadie, estamos aún en una pandemia, ahora una guerra, pero para mí la poesía es una necesidad vital, un ejercicio constante, catártico, que te hace sanar las heridas.

Manuel Pantigoso dice que tu poemario “es la encarnación del amor por la palabra”. ¿Cómo hemos de entender ello?

Por el trabajo que hay que hacer con la palabra. Para mí la buena poesía es aquella que me toca las entrañas, una poesía bien trabajada y hecha, bien pensada, que tiene muchos elementos, que te remonta a muchos mundos, significantes y significados, por eso en poesía es necesario ese trabajo con la palabra, es una transformación de los símbolos que los lectores deben encontrar.

Tu segundo poemario se llama Desde el otro lado (2015). ¿Qué lado, Eliana, es el que quieres dar a conocer?

Este poemario está inspirado en un cuadro de la pintora Marines Ducassi Wiesse. Donde hay una mujer dando la espalda, evidenciando un mundo al que nadie accede, un lado que no conocemos, y que cuenta 24 horas en la vida de una mujer y que representa a todas las mujeres.

Entonces por esa razón, Ricardo Gonzales Vigil, dice que el poema ocho “constituye un memorable alegato feminista” y seguro tú estás de acuerdo con dicha sentencia ¿no es así?

Sí, totalmente, aunque yo no lo había visto así en su momento. Y me gusta que se lea de esa manera, aunque no me molesta que se lea de otra forma.

Tu monólogo Juicio está dedicado a Sor Juana Inés de la Cruz ¿por qué le has dedicado un monólogo a ella de manera específica?

Porque es icónica en toda Hispanoamérica, es la primera mujer en publicar en pleno siglo XVII en España y publica con su propio nombre, pues estaba prohibido en esa época. Sor Juana es una monja por imposición y no por vocación, que gozó del reconocimiento público, aunque después fuese condenada a no volver a leer ni escribir. Y ese es el momento que yo retomo para escribir un monólogo que he presentado tanto en España como en Perú, trayéndome grandes satisfacciones.

Eliana, desde tu perspectiva ¿cuál es el futuro que tiene la poesía en el Perú?

Creo que tiene un futuro brillante, y sobre todo con la gente joven, que están produciendo y publicando libros. Se está dando un respeto y un equilibrio entre poetas varones y mujeres en nuestro país.

¿Las instituciones del Estado juegan algún rol en este futuro brillante de la poesía?

Me sorprende que no haya un fondo por parte del Estado para reeditar las publicaciones de las mujeres de los años 50 o 60, o del siglo XIX. Y no hay el interés de publicar la valiosa producción de por lo menos 300 nombres, cuyas obras deberían ser difundidas en los colegios, en las universidades y en todo el país.

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