LA DANZA: El lenguaje del cuerpo

LA DANZA: El lenguaje del cuerpo

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Entrevista: Otty Barreto

La danza es el lenguaje del cuerpo que evoluciona en arte, el movimiento rítmico acompasado que expresa un mensaje, una emoción o un sentir. Este mes de abril se celebra el Día Internacional de la Danza, una fecha importante para quienes trabajan en este medio artístico, personas con talento que han apostado por alcanzar sus sueños a pesar del ambiente de desánimo que mayormente envuelve a nuestra sociedad de quienes opinan que el arte no da de comer. 

Delsy Landeo Baltazar, bailarina profesional y profesora de ballet, quien últimamente interpretó La Mujer Rota junto a un variado y reconocido grupo de bailarinas, nos recibe con una sonrisa en sus labios y el brillo en los ojos tan característico de las jóvenes apasionadas por el arte, para mostrarnos parte de ese mundo a través de una interesante entrevista.

¿Es competitivo el mundo de la danza?

Sí. Una vez que decides ejercer esta profesión o dedicarte a esto, el logro de objetivos se va ampliando, alcanzas algo y quieres más, el mundo de hoy te exige estar preparado para todo, por ello la versatilidad es muy importante y saber adaptarse lo es más. Hay bailarines que se dedican a un estilo en particular, pero tienen que estar preparados para poder desarrollarse en más. Uno se va encontrando en el proceso y se da cuenta que ya la exigencia viene de uno mismo.

¿Cuándo te iniciaste en la danza, fue dificil?

De niña mi madre me llevaba a practicar ballet con Patricia Cano a la edad de 4 años, en la AAA (Asociación de Artistas Aficionados) y seguí en otras academias hasta que tuve una mala experiencia. Me dejó marcada la humillación que me hizo una profesora cuando permitió que me presentase para una práctica para decirme justo antes de empezar: “ya es demasiado tarde”.  Tenía casi 9 años y me sentí muy mal porque lo hizo delante todos. Incluso me molesté con mi mamá por llevarme con esa profesora, aunque sabía que ella no tenía la culpa. Seguí yendo a clases en otros lugares, pero ya sin la misma motivación. Ahora que enseño ballet trato de no ser como esa profesora.

¿Cómo debe ser una profesora de danza?

Una profesora tiene que alentarte, guiarte con respeto y ese era el problema de las profesoras de ese tiempo, algunas eran muy estrictas y otras se pasaban de la raya como esa profesora. Ahora se está manejando mejor la enseñanza, la firmeza suele ser una herramienta para lograr disciplina, pero hay mejores caminos para lograrla.

¿Cuándo decidiste elegir la danza como una profesión?, ¿alguna vez dudaste de tu elección?

Cuando estaba preparándome para la universidad, mientras daba uno de esos exámenes en la academia, mi cabeza estaba en otro lado y me veía bailando una y otra vez. Allí me di cuenta de que quería dedicarme a eso. Aunque, te soy sincera, ya había pensado en retomar la danza pues la dejé un buen tiempo. Pero, es que cuando vi a mis primas pequeñas en una presentación fue mucha la emoción, me vi en ellas y sentí esa necesidad de volver.

Delsy Landeo en clases virtuales de ballet durante la pandemia.

Y claro que dudé, incluso mientras seguía la carrera, las personas siempre preguntaban: ¿en verdad vas a hacer esto?, ¿te vas a dedicar a bailar?, mejor estudia otra cosa. Por una parte, hay razón en esas dudas que a veces nos atormentan, yo tuve suerte de estudiar danza como profesión en San Marcos, pero es una carrera costosa si la llevas particularmente. 

Pero hoy después de vivir el encierro estoy acá de nuevo, bailando y enseñando. Y justamente por la pandemia es que tuve que agenciármelas, nada es fácil. Me puse a enseñar virtualmente y quedé encantada con mis alumnas. 

Y la pregunta del millón: ¿Esta profesión es rentable?

Sí y no, depende. Si lo decides tienes que formarte y dedicarte, como toda profesión. Pero el valor va más con lo que significa para uno. Yo no cambiaría la danza por estar sentada detrás de un escritorio 8 horas al día, ni por todo el dinero del mundo, amo bailar. Es mejor hacer algo que te gusta porque deja de ser un simple trabajo, se vuelve un estilo de vida, una elección de vida.

¿Qué sientes en el escenario?

La última presentación que tuve después de la pandemia, se sintió como si me hubieran puesto el chip de nuevo, era como si todo este tiempo desde el 2020, que fue la cuarentena, me hubieran desconectado. Eso fue el 8 de marzo para el Día de la Mujer.

Estaba ahí, con el público otra vez. El aplauso es como una dosis de dopamina, te enciende, extrañaba eso. Quizás estos años de encierro me hicieron valorar más esos momentos. Antes del 2020 ya era costumbre, el maquillaje, el vestuario, el público, pero la ausencia de todo fue un golpe muy duro, así que esa sensación fue indescriptible.

Fue durante la puesta en escena de La Mujer Rota, en Miraflores. ¿Cuéntanos al respecto?

Toda la idea partió de Maureen Llewellyn-Jones, mi maestra en la universidad, a quien respeto mucho, ella me convocó para ser parte de este maravilloso elenco. Maureen creó esta pieza en el 74, La Mujer Rota, basada en la obra de la escritora francesa Simone de Beauvoir del mismo nombre, y en ella decide mostrar la situación de la mujer en nuestra sociedad. Se hizo muy popular desde una de sus presentaciones en la que se presentó como solista, eso fue por los 80, con motivo del Día de la Mujer. Hoy la puesta en escena, que inicialmente era representada por tres mujeres, nos reunió a 22 bailarinas, con edades muy variadas, de 22 a más de 60 años. Cada una de nosotras le imprimía su sello a su personaje y aportaba algo más enriquecedor al grupo.

La Mujer Rota en el Parque del Amor (Imágen: Cultura miraflores)

¿Te sentiste identificada con esta presentación?

Sí, incluso en los ensayos, que al inicio eran por grupos pequeños por lo del covid. No era solo marcar el paso, con las prácticas se va interiorizando el mensaje y lo que deseas expresar. Ya en los ensayos generales me emocioné bastante, estábamos todas ahí, mujeres de todas las edades. Era un honor bailar al lado de bailarinas de mucha experiencia, las top de la danza en el medio. El escenario nos unía y yo estaba emocionada, muchas de ellas fueron mis profesoras, como Maureen. 

En el momento de la presentación eramos 22 mujeres arrastrando su silla, porque no nos presentamos en un solo sitio, fuimos a tres locaciones abiertas y se nos unía más gente conforme avanzábamos, los aplausos cada vez eran más fuertes. Fue genial.

¿Cuál es tu meta ahora? ¿tienes otros proyectos en mente?

Tenemos un proyecto con un grupo de colegas, una puesta en escena acerca de lo que estamos pasando en estos momentos, del paso del encierro a la presencialidad, bueno aún lo estamos definiendo. Un video danza que presentaremos en su momento a entidades que deseen auspiciarlo. También deseo volver a dirigir, es una experiencia enriquecedora que viví prepandemia y pretendo retomarla así como los viajes que tanta falta me hacen. Mientras tanto sigo en presentaciones, en prácticas y dictando clases de ballet a niñas y personas de toda edad.

Algún consejo para quienes desean entrar en el mundo de la danza.

Que traten de estar seguras de lo que desean, la danza no es tan fácil como suelen creer, menos si se quiere llegar alto, todo depende de qué es exactamente lo que deseas. Tampoco es el hecho de entrar para ver qué pasa. Por otro lado, no se dejen llevar por esas frases desalentadoras que siempre escucharán acerca de lo que les conviene o no con respecto a la danza. Si les gusta en verdad buscarán la forma de poder vivir de lo que aman.

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