Parte de nuestra historia olvidada: El combate naval de Arica

Parte de nuestra historia olvidada: El combate naval de Arica

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Por: Leonardo Ysla Heredia

El pasado 8 de octubre se conmemoraron 142 años del Combate de Angamos, fecha en que el nombre de Miguel Grau quedó inmortalizado en las páginas de nuestra historia.

Este Combate formó parte de la campaña naval de la Guerra del Pacífico (1879-1883), cuando hablamos de ésta, suelen venir a nuestra mente dos combates: el ya mencionado combate de Angamos y el combate de Iquique (que enfrentó al monitor Huáscar con la corbeta Esmeralda. El enfrentamiento entre la fragata Independencia contra la Covadonga fue el Combate de Punta Gruesa).
Sin embargo, hubo otros enfrentamientos navales, que lamentablemente parecen nunca haber sucedido, se podrá pensar porque fueron derrotas peruanas, y no, fueron relevantes victorias, que, si bien es cierto, no cambiaron el curso de la guerra, demostraron el ingenio y valor de los marinos peruanos. Esta es la historia de una de esas victorias.
Después de la derrota de Angamos, Chile quedó como dueño absoluto del mar, incluso añadiendo un nuevo navío a su flota: el monitor Huáscar. Así es, el Huáscar fue reparado, y el resto del conflicto luchó con bandera chilena, aunque se debe decir con una actuación bastante deslucida. Una de las primeras medidas tomadas por la marina chilena después de la victoria de Angamos fue el bloqueo de Arica. El 27 de febrero de 1880, el monitor Huáscar y la cañonera Magallanes se encontraban realizando el respectivo bloqueo. La ciudad de Arica era defendida por diversos cañones y el monitor Manco Cápac, un buque que era casi una fortaleza flotante, tenía mayor potencia de fuego y mejor blindaje que los buques chilenos, pero era muy lento, los buques enemigos prácticamente triplicaban su velocidad. El Manco Cápac era comandado por José Sánchez Lagomarsino.
A las 8.30 de la mañana el Huáscar se acerca al puerto de Arica para hacer un reconocimiento de las fuerzas peruanas, producto de esto, las defensas responden, la Magallanes y el Manco Cápac se unen a la lucha, la misma que termina a las 9.20, con el Huáscar habiendo recibido 3 impactos.
A las 11.00, los vigías chilenos detectan un tren que proviene de Tacna, una vez más se acercan a la costa para cañonear el convoy, se da un intercambio de fuego, producto de este, el Huáscar se retira con algunos daños, 8 marineros muertos y 12 heridos.
A la 1.15, probablemente envalentonado por los resultados, increíblemente el Monitor Manco Cápac sale de la bahía con dirección al Huáscar (este debe haber sido uno de los momentos más épicos de la Guerra del Pacífico, ver al antiguo y lento Monitor en dirección de nuestro antiguo buque debió ser conmovedor).
A las 2.15 el Huáscar abre fuego sin consecuencias para el Manco Cápac debido a la distancia. A las 2.30, habiendo reducido la distancia, recién el Monitor peruano abre fuego, lamentablemente, uno de sus cañones queda inoperativo porque se atasca. El Huáscar, aprovechando el momento, decide espolonear al Manco Cápac por estribor, pero al percatarse que ahí se encuentra la Sorata, una lancha asignada al buque peruano, decide girar a toda máquina para atacar por babor (la confunde con una lancha torpedera), pero la máquina no responde y quedan inmovilizados a 50 metros del Manco Cápac. Ahora los que están en una situación lamentable son los chilenos. El Manco Cápac que ya tiene sus cañones operativos, no desperdicia la oportunidad y tira sobre seguro, el impacto cae de lleno en el pecho del comandante chileno, pulverizándolo… asimismo, la colisión derriba uno de los mástiles y destruye el código de señales. Providencialmente, los chilenos logran poner operativo al Huáscar y huir del combate.
Gran victoria peruana. Es triste pensar qué poco valoramos las victorias peruanas en la Guerra del Pacífico, estoy convencido que esto se debe a que José Sánchez Lagomarsino queda vivo después de la Guerra. ¡Cómo si quedar vivo fuera una deshonra!
Esta es nuestra historia, estos nuestros héroes, estas nuestras victorias… SOMOS LIBRES, SEÁMOSLO SIEMPRE.
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