5 Bibliotecas altamente recomendadas

5 Bibliotecas altamente recomendadas

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Por: Sergio Tamayo Yáñez

El 9 de octubre se estrenó la tercera temporada de You, la popular serie de Netflix, segunda entre las más vistas del Perú, que relata las aventuras de un fanático de los libros y asesino serial en sus ratos libres. En las dos primeras temporadas, lo vemos como trabajador de una librería y, en esta tercera, varía su situación y se dedica a colaborar en una biblioteca pública.

Me agradó ese cambio, sobre todo en este mes de octubre, en el que todos los 24 se viene celebrando el Día Mundial de las Bibliotecas, en conmemoración del bombardeo de la Biblioteca de Sarajevo durante la guerra de los Balcanes en 1992, ataque ordenado, irónicamente, por un profesor de Literatura especialista en Shakespeare.

Las bibliotecas deberían ser recordadas todo el año, pues son no solo el símbolo de la civilización en toda regla sino la manera más práctica de no comprar libros (además de robarlos). Aunque el capitalismo consumista incentive lo contrario, muchas de nuestras adquisiciones librescas son innecesarias y luego hay que rematarlos porque no resultaron tan buenos como decía la contratapa.

Además, está el argumento ecológico. Créeme, los árboles valen más que tu colección. Y quizás algunos bosques sean más importantes que ciertas bibliotecas. No solo la ganadería destruye las selvas: la fabricación de papel tiene un impacto innegable, de acuerdo al Ministerio del Ambiente. A veces creo que entregaría las hojas de todos mis libros para revivir las verdes de la Amazonia.
No queremos ponernos en plan Marie Kondo (bueno, ya lo hicimos hace unos años, antes que salga la serie incluso), pero las bibliotecas pueden ser una buena alternativa para que gastes menos. Si no te convence nada: no lo hagas por el planeta, sino por tu billetera.

Aquí es donde cito a Borges y lo del paraíso… y todo eso. Claro, puro humo, porque muchos que se llaman lectores nunca van a una biblioteca aduciendo que “no pueden leer ahí”, “no les gusta” etc. Es cierto, necesitan toda la concentración del mundo para tan virtuosa actividad, pero no se hacen problemas de leer en un bus maloliente y bullicioso, infestado de congéneres que no tienen su excepcional sensibilidad.

Es cierto que en nuestro país, el acceso a bibliotecas en general (ya ni siquiera públicas) es restringido. Pero con un poco de esfuerzo, uno se encuentra con hallazgos que valen la pena. Así que les recomiendo mis cinco bibliotecas favoritas:

5. Biblioteca Nacional: Aunque sufre la gran desventaja de que no entrega libros a domicilio, por su importancia histórica y tradición, tiene ejemplares casi imposibles de encontrar en otro lugar. Se necesita paciencia, como en todo lo relacionado a la lectura. Por eso, tuve que ir tres veces para acabar un libro de Bill Bryson, que si no, no hubiera leído, y pasar la vergüenza de carcajearme ante imaginarias miradas atónitas, porque en realidad no había nadie, además de la señora que cuida.

4. Biblioteca del Centro Cultural de España: Gratuita, préstamos por 15 días y encima en lugar céntrico. Además tiene una gran colección de comics. Su punto fuerte, lógico, es la literatura de dicho país y también la latinoamericana. Aunque fue el único lugar donde encontré La conjura de los necios y leí por primera vez a Beigbeder. Lo único malo es que abre solo cuatro días en horario de oficina. Privada con espíritu de pública.

3. Biblioteca del Metropolitano: ¡Qué buenos libros se encuentran aquí! Una amplia colección de Anagrama, Salamandra, Seix Barral, cómics. Me atrevería a decir que es mejor biblioteca que la de algunas “universidades”. La única donde encontré esa obra maestra llamada Expiación de Ian McEwan. Gratis y con diversas sedes, además de en la Estación Central, en el norte y el sur de la ciudad. Lo malo es que solo permiten llevarte ejemplares a casa por una semana (con posibilidad de renovar a otra) y no hay donde sentarse.

2. Biblioteca Ricardo Palma: Se volvió uno de mis refugios en los últimos tiempos. Tiene dos áreas muy cómodas, una de periódicos y revistas y la otra de libros (y no solo, literatura). Casi gratuita -y gratuita para los que viven en Miraflores-, préstamos por quince días (pudiéndose renovar por igual tiempo), variadas sedes, buen horario e instalaciones cómodas con internet. Ahí leí la Pureza de Franzen (que no hay en otro sitio), Houellebecq entre otros y suele adquirir novedades casi todos los meses. Y lo mejor de todo: es estantería abierta. Y hasta tienen delivery. Para qué más.

1. Biblioteca de la PUCP: Esta sí es privada y aquí entra el feeling y lo subjetivo por el cariño a mi alma mater. Me han prestado material hasta por 45 días y, en otras épocas, solo por horas. Es lo más cerca que me he sentido de la idea de la popular cita borgiana. He leído (y visto películas, escuchado discos y aprendido cosas) tantas veces entre sus muros que es difícil calificar este rincón.

¿Qué otras ventajas tiene leer de la biblioteca? Para empezar, se puede revisar con más calma que en el apuro de una librería, sino estás seguro de empezarlo o no. Pero además es una buena herramienta para motivarte a acabar una obra y tener un plazo fijo para hacerlo, que es el de devolución. A diferencia de muchos libros que compramos y siguen ahí, sellados con su bolsita y todo, durante años.

No es ponerse en plan progre, no existen solo razones ecológicas o económicas. Es un tema de nuestro derecho de acceso a la cultura. Confieso como desventaja que las fotos de un libro de biblioteca, con su sello y código en el lomo, no salen tan bien en Instagram, lo que supongo es lo que más preocupa a algunos.

Existen muchas otras bibliotecas en Lima (como la de Lince, Jesús María, San Isidro), las de centros de idioma, ministerios, etc. Hay un gran campo para explorar y dejar de pensar únicamente en las librerías como única alternativa. Podemos variar un poco, si un asesino serial lo hizo ¿por qué no nosotros?

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