Aristóteles y Hobbes. De historias y vidas

Aristóteles y Hobbes. De historias y vidas

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Por: Mario Vásquez Cohello

Es recomendable en filosofía que no solo conozcamos las ideas de los que han marcado un derrotero en nuestro pensamiento, sino que sepamos algunas líneas de sus respectivas vidas. Recordemos que los filósofos también son seres humanos, con emociones y sentimientos, con vida propia, con placeres y con rencores, que durante su existencia vivieron con algunas vicisitudes que en algo se pueden parecer o diferenciar de nuestras propias vidas.

¿Quién era Aristóteles? Él era un macedónico, griego, nacido en el año 384 a. n. e. Su padre era médico y amigo del rey Amintas de Macedonia. Aristóteles desde muy temprana edad quedó huérfano, y su tío paterno se encargaría de su cuidado hasta que éste cumpliera 18 años y lo enviara a la Academia de Platón, en la ciudad de Atenas. En dicho centro de estudios, el joven Aristóteles empezaría a desarrollar todas sus capacidades, hasta obtener un reconocimiento por su calidad intelectual. Su estadía en la Academia tendría un periodo de 20 años, hasta que se retira de la misma tras la muerte de su amigo y maestro Platón.
Alrededor del 343 a. n. e. Aristóteles es llamado por Filipo, rey de Macedonia, para que se encargue de la educación de su joven hijo, el príncipe Alejandro, hasta que éste asumiese el trono a los 17 años. En vista de ello, Aristóteles regresa a Atenas y funda en esa ciudad el Liceo (también conocida como la escuela peripatética), centro de estudios que, de alguna manera, eclipsaría a la Academia, hasta la muerte de Alejandro Magno. Tras ello, nuestro filósofo tuvo que huir de Atenas para salvar su vida, debido a la reacción antimacedónica que existía en dicha ciudad, declarando una famosa sentencia: “me voy para evitar que los atenienses pequen por segunda vez contra la filosofía”. En clara alusión al asesinato de Sócrates.
La producción intelectual de Aristóteles fue prolífica. Algunas de sus obras fueron de carácter exotérico, destinados al gran público; y otros fueron de carácter esotérico, designados a un círculo reducido del Liceo y cuya divulgación no era permitida.
¿Quién era Thomas Hobbes? Él nació en Inglaterra, en 1588, cuando la Armada Invencible amenazaba con invadir las costas inglesas. Ante el temor de aquella invasión –que fracasó– su madre adelantó el parto del pequeño Thomas, quien afirmara, posteriormente, con algo de sorna, que su madre parió a la vez a un hermano gemelo: el miedo. Tras la muerte de su padre, es su tío quien se encargó de su esmerada educación hasta que concluyera sus estudios en el Magdalen Hall de Oxford.
En 1610, Hobbes es llamado por el conde de Devonshire para que se encargue de la educación de su hijo William Cavendish. Este encargo le permitiría viajar a Francia y a otros países europeos, y relacionarse con los círculos académicos más importantes de Europa. En Florencia visita a Galileo, conoce a Johannes Kepler, lee a Michele de Montaigne y Los Elementos del geómetra Euclides, obra fundamental en su vida, a tal punto de querer convertirse en el Euclides de la teoría política.
En 1631 ingresa al círculo académico del padre Mersenne, donde sobresalen René Descartes y Pierre Gasendi. No obstante, en Inglaterra, en 1637, se producía una guerra civil, entre los partidarios del rey (del cual Hobbes era seguidor) y el Parlamento. Sin embargo, en 1640 el Parlamento toma el control político durante 20 años y Hobbes se exilia en París.
En 1651, Hobbes regresa a Londres donde aún se respiraba la atmósfera devastadora de la guerra civil a la que Hobbes denominaba “la peor de las calamidades sociales”. Bajo esas circunstancias escribe, para sus compatriotas, una de sus obras más conocidas y significativas: El Leviatán.
Thomas Hobbes fallece el 4 de diciembre de 1679, tras un ataque de apoplejía. Y un año después de su muerte la universidad de Oxford declara la prohibición de ciertos libros de Hobbes, especialmente De Cive y Leviatán por considerarlos nocivos, perniciosos y atentatorios contra la sociedad en su conjunto. Un año después del decreto emitido por dicha universidad, se celebra públicamente la quema de los libros de Hobbes, con fiesta, con gran pompa y algazara oxfordiana.

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